domingo, 24 de enero de 2010

EL TIROL: BRAVAS, TIGRES Y SANDWICH PARA LAS MAÑANAS DE DOMINGO EN LOS 80.



El Café Bar TIROL en la barriada Juan XIII es uno de los referentes en el barrio de Gamonal en lo que se refiere a picoteo rápido sobre una mesa, o vermut mañanero de Domingo. Y es precisamente ahí, en las mañanas de Domingo, cuando más recuerdos ochenteros albergan sus paredes.

El Tirol ya antes de su creación pero también a la vez que ésta; fue un hito fundamental en el comienzo del Gamonal de las Bernardillas. Con la institucionalización de los Domingos entre los más jóvenes, gracias a la apertura del Pinocho a principios de los 90, se crea también un nuevo público que tiene en el Tirol uno de sus preferidos para, después de desplazarse un poco desde el núcleo principal alrededor de la Plaza de Roma, degustar sus bravas y tigres principalmente antes de comer en casa.

Eran mañanas llenas de gente joven que, incluso fuera del bar por la imposibilidad de entrar todos dentro, intercambiaban los pareceres y las aventuras del sábado anterior con un marianito rojo en una mano y un palillo pinchador en la otra.

Hoy el Tirol sigue afortunadamente con sus puertas abiertas y se ha convertido además de un local esencial de picoteo, en un auténtico especialista en realizar sandwichs vegetales. Son muchos los clientes que lo consumen en sus mesas y quizá más todavía los que se lo llevan en una bolsa de plástico a su casa. Por lo tanto hoy Domingo, como por aquel entonces, quedamos en la barriada Juan XXIII a eso de la una de la tarde y los primeros que lleguen que vaya pidiendo: -Una de bravasssssssss-





3 comentarios:

Ayla dijo...

Ultimamente no haces más que abrirnos el apetito entre los bocatas de calamares de los espejos y las bravas del tirol se pasaron mis primeros años de tapeo.
Hace poco volví al tirol añorando las queridas bravas de antes y ya no me parecieron lo mismo. No se si han cambiado mis gustos o las bravas, las dos cosas quizá?

Pilar dijo...

¡Feliz semana!

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Deberíamos hacer una enciclopedia de la patatas bravas, con estrellas Michelín y todo.