
Hay a muchos en nuestra ciudad a los que les gusta su lectura a y otros que no. Hay quien piensa que es un periódico con un formato demasiado localista y gustan por ello de la prensa nacional, y otros que ven en él las páginas que guían su día a día y su nivel de información, pero sea como fuere, y para bien de unos y malestar de otros; Diario de Burgos es, y ha sido, una constante presencia informativa en nuestra ciudad y en nuestra generación.
Casi todos, por no decir todos, tuvimos esa mañana o tarde libre en la extinta E.G.B en la que visitamos la antigua redacción y talleres de impresión en la calle San Pedro Cardeña. Al día siguiente nos veíamos en las páginas "del Diario" con las ancestrales tipografías que daban las antiguas máquinas de tinta. En la redacción (la nuestra) que normalmente teníamos que escribir, aparecían referencias a gente que escribía noticias sobre una mesa y que cogía del suelo un papel que era un teletipo, y a otros que se afanaban en sacar de unas ruidosísimas máquinas ejemplares y más ejemplares.
Las viejas instalaciones de Diario de Burgos en la calle San Pedro Cardeña han sido derruidas y con ellas, nos guste el periódico o no, se va parte de nuestra memoria; de niños que salen por vez primera en una foto pública, y de equipos en los que alguna vez formamos, y que de vez en cuando ocupaban un rinconcito de las páginas de deportes. Quizá también, sin nosotros saberlo, apareció ya un lejano día nuestro nacimiento... ¡Ni más ni menos que nuestro nacimiento!
Casi todos, por no decir todos, tuvimos esa mañana o tarde libre en la extinta E.G.B en la que visitamos la antigua redacción y talleres de impresión en la calle San Pedro Cardeña. Al día siguiente nos veíamos en las páginas "del Diario" con las ancestrales tipografías que daban las antiguas máquinas de tinta. En la redacción (la nuestra) que normalmente teníamos que escribir, aparecían referencias a gente que escribía noticias sobre una mesa y que cogía del suelo un papel que era un teletipo, y a otros que se afanaban en sacar de unas ruidosísimas máquinas ejemplares y más ejemplares.
Las viejas instalaciones de Diario de Burgos en la calle San Pedro Cardeña han sido derruidas y con ellas, nos guste el periódico o no, se va parte de nuestra memoria; de niños que salen por vez primera en una foto pública, y de equipos en los que alguna vez formamos, y que de vez en cuando ocupaban un rinconcito de las páginas de deportes. Quizá también, sin nosotros saberlo, apareció ya un lejano día nuestro nacimiento... ¡Ni más ni menos que nuestro nacimiento!
