Sin embargo la Peña "El Nido", aún siendo una sociedad particular, ha estado abierta siempre a la posibilidad de entrar en sus instalaciones y poder consumir en su barra sin ninguna cortapisa. Eso, y el hecho de ser una zona de paso hacia las cercanas Llanas, hizo que desde una óptica ochentera su barra haya sido muy frecuentada por cuadrillas que, a primera hora de la noche, se acercaban a jugar un quinito y a degustar dulcísimo moscatel o cualquier otra consumición siempre desde la vocación de bebida barata a buenísimos precios.
La Sociedad Victoria-Nido sigue afortunadamente con sus puertas abiertas y, sólo recordar la heterogénea y respetuosa mezcolanza de gente mayor con jóvenes que disfrutaban con fruición de las últimas horas de la tarde primeras de la noche, hace que afloren de inmediato fantásticas añoranzas y el deseo de larga vida al Nido y a toda la calle San Juán. ¡Va por ellos!
1 comentario:
En aquella época, cuando llegaba el buen tiempo, nos daba por juntarnos en las traseras del mercado de la Plaza de España (vaya sitio más feo) y dedicábamos la tarde a dar vueltas y más vueltas por la Calle San Juan y el aparcamiento. De vez en cuando, hacíamos una parada técnica en el Nido para tomar una coca-cola o una clara. En verano, abrian las ventanas de par en par y podías ver a los señores jugando a las cartas y escuchar su grito de guerra"¡Órdago a la grande"
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