lunes, 22 de marzo de 2010

PIZARRA, TIZA Y BORRADOR -versus- PANTALLAS DIGITALES INTERACTIVAS.



Parece que es el signo de los tiempos, y el de los lógicos avances que hacen mejor y más fácil el presente; en este caso el presente educativo. El Ministerio de Educación y las Consejerías de Educación de las Comunidades Autónomas, han elaborado conjuntamente un proyecto para ir eliminando las viejas pizarras de tiza y borrador e ir supliéndolas por pantallas digitales interactivas.

Es el amplio abanico de posibilidades que se abre con estas nuevas pizarras el que parece decantar la balanza a su favor: Interactividad del alumno, memoria real de ejercicios realizados y calidad de gráficos indudable, amén de la limpieza que éstas ofrecen; son muchos de los avances que se destinan a las aulas con su próxima implantación.

Pero lógicamente en esta casa, después de mancharnos emocionados los dedos con tiza tras estampar un enorme 80 en una vieja pizarra, y de respirar de nuevo la tenue nube blanca que se forma al sacudir el borrador; es cuando se nos ha llenado la memoria de inolvidables y fabulosos recuerdos de aulas de E.G.B.

De una tiza blanca y algunas de colores, del a veces chillido de la tiza produciendo dentera a media clase, de un borrador que en ocasiones volaba desde la mesa del profesor, y de su espuma a punto de caerse por vieja y desgastada.

-¡Delegado! Vaya ústed a por tiza a conserjería. Decía algo torvo uno de mis profesores a los más serios delegado y subdelegado del conjunto de batas azules que poblábamos la comunidad de alumnos. De tirarse la tiza unos a otros cuando aquello se desmadraba en los escasos minutos entre una clase y otra, y de aquella barbaridad que alguien escribió y que produjo un castigo colectivo a todo el grupo.

Debajo del que fue tu pupitre, con uno de colores o con un bic, todavía el tiempo ha dejado algo grabado a tinta por ti..., El nombre de aquel primer amor que no te dejaba concentrarte; el de ella...; Aquella a la que dedicaste un gigantesco corazón en la pizarra mientras salías ya hacia casa esa tarde. Hoy allí luce moderna una pantalla digital, pero, bajo un viejo pupitre, decenas de nombres después de tantos años se confunden en una maraña unos con otros..., ahí, a la izquierda..., todavía puede vislumbrarse el que tú dejaste escrito mientras absorto y adolescentemente enamorado mirabas por la ventana. ¡Para siempre...! Desde los maravillosos 80...







4 comentarios:

David dijo...

¡¡Uff, qué clases!! En EGB notaba que crecía porque cada vez la mesa se me hacía más pequeña.
Cuando un profesor llevó un portatizas ya me pareció una novedad importante.
La zona donde se sacudía el borrador siempre era la misma, en la esquina inferior izquierda de la pizarra o abriendo la primera ventana golpeando el borrador con la mano hacia atrás. Si mirabas desde fuera del colegio podías distinguir la separación entre aulas por la marca del borrador.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

¡Aquellos profesores con la chaqueta manchada de tiza!

Ayla dijo...

Lo más sorprendente es que esos profesores con sus batas manchadas de tiza y sólo un borrador como arma arrojadiza, eran capaces de controlar a 40 niños por aula y ahora con 15 es para echarse a correr. Para que luego digan que no eramos angelitos.

BIPOLAR dijo...

Con las pantallas digitales traerán virus y chuletas interactivas. Jeje, pues buena es la peña y como espabila ante la novedad.

No hay forma de cotillear. No me aumenta nada la fotografía.