
... Posiblemente ya te dejaban salir solo con tus amigos.
Primeras borracheras, primeros bailes... y la alegría de la primera juventud en las barracas de La Quinta.
... Sabíamos que San Pedro y San Pablo iban a estar con vosotros.Éramos unos críos cuando veíamos éste cartel, después de disfrutar partidos de otros bravos jugadores... que nunca nos hicieron tan felices.
1981
Ya en plenos San Pedros y, antes de que la semana que viene, y con motivo de las fiestas, la actividad de Blogochentaburgos se limite a enseñaros los carteles de festivos de los 80 y sus diferencias con los actuales, viene otra vez a nosotros (y que venga mucho) Enrique Prieto Heras para contarnos algo muy tradicional de las fiestas de Burgos ( y de todas las ciudades) como era la Revista de variedades que, por unos días se instalaba en nuestra ciudad, y que Enrique recuerda en este relato.


En definitiva uno de los grandes locales nocturnos burgaleses, que desde los ochenta ha estado con nosotros haciendo las delicias de muchos, que llega a ésta casa con todos los honores y que..., deseamos nos acompañe muchísimos años más. ¡GRACIAS PÉCORA por estar siempre ahí!
Ya huelen las calles a San Pedro, y con ello, la ciudad cobra un bullicio y ambiente especial.











Hoy hemos tomado prestado del excelente libro de relatos 2008, que con motivo del concurso de BARDEBLAS editan ellos mismos, uno que nos ha llamado la atención por ambientarlo en sitios y lugares de los 80 Burgaleses. El cuento está escrito por Alfredo Scalisi y se titula CLASIFICADA "S". Como aquellas películas ochenteras que a los adolescentes con tormenta de hormonas en nuestro interior tanto nos llamaban la atención, y de las que tanto queríamos disfrutar furtivamente. Felicidades a BardeBlas por su concurso y por la calidad que , año a año, va dando prestigio al certamen.Eran tiempos alegres, tiempos de dulce despertar sexual, tiempos de deseo primaveral. Después, todo se tiñó de invierno y vino esta enfermedad: agorafobia. quince años sin apenas salir, sin sentir mil vivencias, mil emociones... Cada día sufría por todo lo que le habían robado; pero, sobre todo, por no haber disfrutado de seductoras presencias femeninas, de sus sonrisas, de sus caricias, de la alegría envolvente de tardes luminosas donde una pareja disfruta feliz... Eso nunca lo tuvo. No pudo seguir, entre sollozos se metió en la cama y se dispuso a morir un rato más... Hasta el día siguiente.


